Es extraño ¿no? Siempre nos fijamos en las personas y en las cosas que menos deberíamos. Muchas veces me gustaría saber como funciona nuestro cerebro para que siempre acabemos tomando tantas malas decisiones. Aunque al final, por muy malas que sean, siempre te acaban ayudando en algún sentido y te servirá de ejemplo en un futuro cuando nos tengamos que enfrentar a una situación habitual. O simplemente utilizar tu experiencia a la hora de dar un consejo.
¿Cuántas veces hemos comido algo que sabíamos que no podíamos comer?¿Cuántas veces nos hemos arriesgado a hacer algo que sabíamos que era mejor no hacer? Y, ¿Cuántas veces nos hemos fijado/enamorado/sentido atraída por una persona que sabíamos que era mejor que no pusiéramos los ojos? El ser humano es tan complejo, en mi opinión, que no hacemos otra cosa que golpearnos contra una gran pared por simple gusto o por querer guiarnos por nuestros impulsos. Sí, yo soy la primera que hace todo en su vida según lo que sienta en ese momento y, justo por eso, he aprendido que en ocasiones es mejor utilizar la razón y pensar fríamente en la situación en la que nos encontramos y tener en cuenta las consecuencias que tendrán nuestras acciones en un futuro, aunque no seamos la bruja Lola para adivinar lo que está por venir.
Tenemos tan mala puntería o suerte que cuando nos damos cuenta que algo o alguien nos gusta o nos atrae, es en ese momento cuando nos enteramos que le pertenece a otra persona, sea una novia, sea un perrito que ya tenga dueña o un personaje de ficción. Todos estos cosas tienen un punto en común: sabes que nunca los podrás tener en tu vida pero nada te impide soñar con ello. Y así sucede, dejas que tu imaginación fluya y en tus sueños todos tus deseos se hacen realidad. Pero te despiertas de esa fantasía y vuelves a darte un golpe contra la realidad, provocando que solo quieras gritar de impotencia y rabia por no poder olvidarte de tus deseos, por haberte fijado en algo que es simplemente imposible.
Una gota en el mar
jueves, 14 de enero de 2016
miércoles, 6 de enero de 2016
Mil Hisotrias que contar
Mil historias que contar.
¡Hola! Mi nombre es Ariadna, pero prefiero que me llamen Ari porque me siento más cómoda con eso. La verdad, llevaba mucho tiempo deseando crear un blog para que me leyesen, pero sobretodo para mí y para intentar ofrecer mi punto de vista del mundo.Es probable que este blog no sea lo que muchos esperan y lo siento de antemano, pero creo que puede ser una gran manera de que nos desahoguemos y podamos conseguir sentirnos mucho mejor con nosotros mismos y con nuestros problemas.
¿Por qué lo he llamado Una gota en el mar? Fácil. Creo que cada persona es muy diferente a otra, pero en el fondo nos parecemos, como dos gotas de agua en el mar. Son diferentes pero están compuestas de lo mismo. Y sobretodo porque, a veces, entre tantas gotas de agua en el mundo, no nos encontramos a nosotros mismos.
Con este blog no pretendo ni aburriros ni entristeceros, simplemente busco poder dejar salir lo que sienta al respecto de diferentes vivencias. Y espero que compartas las tuyas con las mías.
No me enrollo más.
Bienvenido a este mar y gracias
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)